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sábado, 5 de septiembre de 2015

Agrega Valor a tu Vida... Se Humilde



     Existen innumerables ejemplos de personas que pierden el piso al obtener una posición más “valiosa” que donde comenzaron.  Empanzar en el sótano y trabajar hasta llegar a la azotea, más que subirnos el ego, debería subirnos la humildad.  Nadie llega a donde va, solo.  Siempre en el camino hay personas que ayudan aportando valor a su viaje.  Es importante recordar a la amiga que te ayudo a terminar el reporte que había que entregar, es importante agradecer al amigo que llego tarde a su propio trabajo por llevarte al tuyo para que no perdieras esa junta.  Es importante tener en cuenta que tus logros, contienen miles de historias de otras personas engarzadas en ellas y son esas historias las que hicieron a los peldaños de tu escalera, lo suficientemente fuerte para subirte a donde estas ahora.

     Todo el tiempo tratamos de obtener todo el crédito, como cuando cocinas una deliciosa cena para tu familia y olvidas agradecer a tu mama por enseñarte la receta.  Es un ejemplo pequeño pero me costó varios pellizcos en el brazo aprender la lección, ¡Gracias Mamá!  Lo que trato de decir, es que cualquier cosa que haces, tiene la enseñanza de otros incrustada en ello, todo lo aprendemos de alguien y es necesario agradecer.  No solo ayuda a tu cuerpo a no ser abofeteado, sino a tu alma al saber que hiciste lo correcto.  Ahora, no digo que tooooodo, toooodo sea creación de alguien más y que seas una usurpadora, para nada.  Pero si dije ‘Todo’ ¿Verdad?  Bueno, lo que trato de decir, es que todo es consecuencia de enseñanzas que acumulamos, tal vez la receta la inventaste tú, pero las técnicas, los sabores, los secretos de cómo usar los ingredientes, eso lo aprendiste de alguien más, y eso merece apreciación.  Bueno, estoy poniendo la cocina como ejemplo porque es algo universal, pero el agradecimiento es algo que se debe aplicar en todo.  Parte de ser humilde es reconocer que no todo lo haces tú solo y que hay personas que te ayudan con parte de lo que sabes y lo que haces.
 
     Hay mucha gente que confunde la humildad con la pobreza, porque erróneamente se han ligado la una con la otra, pero en realidad una no es exclusiva de la otra.  Existen personas que son muy pobres, pero no son humildes, existen personas humildes pero no son pobres.  Por ejemplo, una persona pobre que recibe ayuda y no la agradece porque piensa que por ser pobre merece ser ayudada, porque es culpa de alguien más estar en esa situación.  Una persona rica que trabajo y obtuvo mucho y al llegar a donde está en su vida, crea organizaciones que ayudan a niños, a personas mayores y a personas de bajos recursos (como este ingrato, malagradecido que les comente anteriormente, ¡pos este!).  El punto es, ¿Cuál de estas dos personas quieres ser? Obviamente, muchos aceptaríamos felizmente ser la persona rica, pero, si fueras pobre, ¿serias humilde? Creo que todo está en el tipo de persona que quieras ser. 

     Bien, estos son solo ejemplos, pero, ¿Qué tan alejados de la realidad están? ¿Cuantas veces no hemos visto a jóvenes estudiantes llevándose (o queriéndose llevar) el crédito por un trabajo en la escuela?   Yo sé que yo lo hice, y te cuento que no me sentí muy bien después de eso.  Cuando mis amigas me hicieron ver que no estaba en lo correcto me sentí miserable, porque no está en mis genes ser desleal y orgullosa.  Sin embargo, jamás me disculpe y afortunadamente no  tuve que hacerlo, tengo excelentes amigos. 

     A veces, la manera más rápida de llegar a la cima es parándote en los hombros de otros, pero recuerda que si no les agradeces, esas personas que te sirven de soporte pensaran que los utilizas de escalón y te dejaran caer.  El dicho lo dice ‘honor a quien honor merece’, apréndelo, practícalo, aplícalo, te hará la vida mucho más valiosa.


Se paciente, se generosa, se humilde y cuando puedas Be Positive, Girl!  

martes, 25 de agosto de 2015

El Placer De Comer y Sus Estragos en Mi Cabeza



     Hay pocos placeres tan extraordinarios como el comer.  La comida no solo nos nutre el cuerpo, sino también nos nutre el alma.  El cocinar es un ritual, servir el alimento es un agasajo y comer, como lo dije antes es un placer.   Al comer, cumplimos con una de las necesidades fisiológicas  principales de nuestro cuerpo. Peeeero, hay (habemos) algunas personas que no sabemos comer.  Louis CK tiene un chiste que habla de esto, del tiempo que dura  el estómago en avisarle al cerebro que ya está satisfecho.   Eso hace que mi pancita este casi reventando y yo siga comiendo, pero no me di cuenta.  Cuando me percato que estoy llena, es demasiado tarde porque ya ordene el postre hashtag problemas de gordas (#problemasdegordas).  Lo que digo es, que por más que me han dicho ‘mastica despacio’ se me resbalan esos consejos hasta que estoy en el penúltimo bocado… y ¿Ya Pa’ que?

     La verdad es que el comer de esta manera, no sé si te sucede a ti, pero me sucede a mi más a menudo que lo que no, no solo me provoca malestar estomacal y molestia al respirar.  Sino que también me provoca una cruda moral instantánea.  A veces, cuando estoy con mis amigas, sonrío y sigo con la plática, pero en realidad, en el fondo de mi mente, estoy pensando ¿Cuántas tortillas me comí? ¿Que traían esos tacos? ¿Qué tanto pesara todos juntos si los pusiera uno encima del otro? ¿Qué tantas calorías me metí en este ratito? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que empecé a comer? En fin, mis amigas piensan que soy despistada, cuando en realidad, todo esto está pasando por mi cabeza (bueno, siendo sincera, si soy bastante despistada).  Lo peor de la cruda moral instantánea, es que, sigue contigo por un rato, y eso es lo que presentas al mundo con tu actitud.  Porque ya no te sientas, ni te sientes a gusto.  De la forma que te acomodes ves una enorme pancita que te quita sex-appeal.  A veces comienzas a jalarte la ropa, o simplemente, te vas.  Puedes decir que no es verdad, pero tú no puedes mentirte a ti misma, muchas veces, así te sientes.  ¿Sabes cuándo es peor? Tú decides, no importa en qué parte de tu vida estés, no importa que estés haciendo para mejorar tu apariencia o tu bienestar físico, si tú te sientes bien contigo misma, te levantas, te sacudes y sigues pa’ lante, si no te sientes bien contigo misma,   te agachas, te escondes y te culpas o haces lo contrario dices ‘Ah, que tiene, así como estoy me quiero, y el que  me quiera, que me quiera como estoy’ cuando en realidad, cualquiera de las tres opciones, te sientes mal. 


     Algo que yo he aprendido en estos casos, pienso lo que me hace sentir bien de mi misma.  Pienso que mañana será otro día, y lo apunto en mi mente, si como menos mañana, tal vez recuperare lo que perdí hoy (física y mentalmente), tal vez no, pero acepto las consecuencias de lo que hago.  Hay, y camino unos minutos más, mejoro la calidad de mis comidas, subo la cantidad de agua.  Doblo la ingesta de vegetales verdes y trato, con todo mi ser, de no hacerlo tan seguido, palabra clave aquí ‘taaaaaaaaaan’.  No es una solución, por que el problema persiste, pero es una ayuda.  Pero, ¿Qué crees? Como estoy en mi semana de retos silenciosos, voy a hacer este facilísimo reto empezando esta noche, comeré despacio hasta saciarme.  Toma 20 minutos para que mi estómago le diga a mi cerebro que ya está lleno, así que le daré tiempo.  Si quieres apúntate al reto silencioso.  Hazlo tú también, no tienes que decirle a nadie que lo empezaste, solo hazlo por 7 días y me dejas un comentario de cómo te fue. 

Se conciente, se juiciosa, se sana y por supuesto Be Positive, Girl!