Hay pocos placeres tan extraordinarios como el comer. La comida no solo nos nutre el cuerpo, sino también nos nutre el alma. El cocinar es un ritual, servir el alimento es un agasajo y comer, como lo dije antes es un placer. Al comer, cumplimos con una de las necesidades fisiológicas principales de nuestro cuerpo. Peeeero, hay (habemos) algunas personas que no sabemos comer. Louis CK tiene un chiste que habla de esto, del tiempo que dura el estómago en avisarle al cerebro que ya está satisfecho. Eso hace que mi pancita este casi reventando y yo siga comiendo, pero no me di cuenta. Cuando me percato que estoy llena, es demasiado tarde porque ya ordene el postre hashtag problemas de gordas (#problemasdegordas). Lo que digo es, que por más que me han dicho ‘mastica despacio’ se me resbalan esos consejos hasta que estoy en el penúltimo bocado… y ¿Ya Pa’ que?
La verdad es que el comer de esta manera, no sé si te sucede a ti, pero me sucede a mi más a menudo que lo que no, no solo me provoca malestar estomacal y molestia al respirar. Sino que también me provoca una cruda moral instantánea. A veces, cuando estoy con mis amigas, sonrío y sigo con la plática, pero en realidad, en el fondo de mi mente, estoy pensando ¿Cuántas tortillas me comí? ¿Que traían esos tacos? ¿Qué tanto pesara todos juntos si los pusiera uno encima del otro? ¿Qué tantas calorías me metí en este ratito? ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que empecé a comer? En fin, mis amigas piensan que soy despistada, cuando en realidad, todo esto está pasando por mi cabeza (bueno, siendo sincera, si soy bastante despistada). Lo peor de la cruda moral instantánea, es que, sigue contigo por un rato, y eso es lo que presentas al mundo con tu actitud. Porque ya no te sientas, ni te sientes a gusto. De la forma que te acomodes ves una enorme pancita que te quita sex-appeal. A veces comienzas a jalarte la ropa, o simplemente, te vas. Puedes decir que no es verdad, pero tú no puedes mentirte a ti misma, muchas veces, así te sientes. ¿Sabes cuándo es peor? Tú decides, no importa en qué parte de tu vida estés, no importa que estés haciendo para mejorar tu apariencia o tu bienestar físico, si tú te sientes bien contigo misma, te levantas, te sacudes y sigues pa’ lante, si no te sientes bien contigo misma, te agachas, te escondes y te culpas o haces lo contrario dices ‘Ah, que tiene, así como estoy me quiero, y el que me quiera, que me quiera como estoy’ cuando en realidad, cualquiera de las tres opciones, te sientes mal.
Algo que yo he aprendido en estos casos, pienso lo que me hace sentir bien de mi misma. Pienso que mañana será otro día, y lo apunto en mi mente, si como menos mañana, tal vez recuperare lo que perdí hoy (física y mentalmente), tal vez no, pero acepto las consecuencias de lo que hago. Hay, y camino unos minutos más, mejoro la calidad de mis comidas, subo la cantidad de agua. Doblo la ingesta de vegetales verdes y trato, con todo mi ser, de no hacerlo tan seguido, palabra clave aquí ‘taaaaaaaaaan’. No es una solución, por que el problema persiste, pero es una ayuda. Pero, ¿Qué crees? Como estoy en mi semana de retos silenciosos, voy a hacer este facilísimo reto empezando esta noche, comeré despacio hasta saciarme. Toma 20 minutos para que mi estómago le diga a mi cerebro que ya está lleno, así que le daré tiempo. Si quieres apúntate al reto silencioso. Hazlo tú también, no tienes que decirle a nadie que lo empezaste, solo hazlo por 7 días y me dejas un comentario de cómo te fue.
Se conciente, se juiciosa, se sana y por supuesto Be Positive, Girl!

No hay comentarios:
Publicar un comentario